La ley sobre el mercado digital (DMA) es un éxito Conviene reforzarla y ampliar su alcance'. Pese a una aplicación hasta ahora algo decepcionante, la DMA de la UE se ha convertido en un modelo mundial en materia de política antitrust moderna. Mientras Europa perfecciona su puesta en marcha, ya es necesario ampliar su campo de aplicación y reforzar sus disposiciones. He aquí cómo mejorar aún más la DMA.
Integrar nuevos servicios esenciales de plataforma en el reglamento sobre los mercados digitales (DMA): la semana pasada, la Comisión Europea solicitó el parecer del público sobre las pistas de mejora del reglamento europeo sobre los mercados digitales (DMA). En colaboración con Free Software Foundation Europe (FSFE), miembro de EDRi, enviamos una respuesta a la Comisión con un mensaje claro: reforzar la aplicación del reglamento, incrementar considerablemente la transparencia sobre las obligaciones y las acciones ya emprendidas por los actores clave, y extender la DMA a otros servicios esenciales de plataforma y sectores de actividad que sufren una concentración excesiva del poder de control.
Concretamente, recomendamos a la Comisión incluir los servicios de «IA generativa» en el campo de aplicación de la DMA. Si algunos de estos servicios están actualmente cubiertos (por ejemplo, cuando forman parte de un motor de búsqueda o de un «asistente virtual» como Alexa), la redacción de la ley no permite determinar con claridad en qué medida servicios como ChatGPT o Copilot estarían actualmente sometidos a las reglas de control de acceso.
Además, las dificultades encontradas para aplicar eficazmente las reglas de la DMA en el contexto de sistemas operativos como Windows, iOS y Android demuestran una laguna regulatoria, en particular cuando los controladores de acceso dominan el conjunto de la pila móvil, incluido el hardware, el firmware, el sistema operativo, la tienda de aplicaciones y las aplicaciones por defecto.
Pese a los esfuerzos de la DMA por incrementar la competencia en el mercado, no hay mejora alguna que señalar en el mercado de los sistemas operativos móviles. Al contrario: Google y Apple reaccionan con fuerza eludiendo sus obligaciones y, en el caso de Google, reforzando aún más la seguridad de su sistema Android, anteriormente relativamente abierto.
Proponemos por tanto aplicar la DMA también a los dispositivos digitales de los usuarios finales para garantizar la neutralidad de los dispositivos frente a los controladores de acceso: ningún controlador de acceso debería poder decidir qué software, aplicaciones, sistemas operativos, firmwares, etc. desean instalar y ejecutar los usuarios finales en sus dispositivos.
Precisar y reforzar las reglas actuales de control de acceso. La ley estadounidense sobre la difusión de datos (DMA) otorga a los usuarios el derecho de desinstalar las aplicaciones preinstaladas que no desean usar. Google intenta eludir esta disposición pretendiendo que autorizar la desactivación de esas aplicaciones basta para cumplir la ley. Contestamos esa afirmación y recomendamos a la Comisión precisar la disposición concerniente para impedir que actores como Google redefinan abusivamente términos corrientes. «Desinstalar» significa suprimir una aplicación, no desactivarla.
Exhortamos también a la Comisión a reforzar la disposición de la DMA relativa a la libertad de las aplicaciones para impedir que Apple y Google la eludan. Actualmente, la DMA obliga a las plataformas de distribución a autorizar el uso de tiendas de aplicaciones alternativas. Ahora bien, Google y Apple intentan conservar un control total sobre esas tiendas imponiendo obligaciones de identificación y tarifas a los desarrolladores, incluso cuando sus aplicaciones nunca están disponibles en la tienda de la plataforma. Si aceptamos esta situación en el marco de la DMA, estas empresas seguirán controlando las elecciones de aplicaciones de los usuarios y su vida digital.
El auge, estos últimos años, de plataformas de medios sociales alternativas y descentralizadas da testimonio de las ventajas de las normas abiertas para las redes sociales. Recomendamos vivamente a la Comisión instaurar por fin un mandato de interoperabilidad claro para todas las plataformas dominantes como Facebook, Instagram y TikTok. Esto permitiría reducir el efecto de red nocivo del que estas plataformas se benefician actualmente y facilitaría la migración de los usuarios que desean orientarse hacia redes sociales alternativas como Mastodon o Bluesky. Contribuiría igualmente a reunificar el espacio de debate público en línea, hoy extremadamente fragmentado.
Reforzar considerablemente la transparencia y la aplicación de las reglas. Finalmente, en nuestra contribución pedimos a la Comisión mejorar sensiblemente la transparencia sobre el respeto de las reglas por parte de los intermediarios. A día de hoy, el público y los organismos de supervisión de la sociedad civil, como EDRi y FSFE, no tienen ningún medio de verificar las medidas adoptadas por esos intermediarios, las modificaciones aportadas a la interfaz de usuario, ni los demás elementos de los productos y servicios implementados, ni sus efectos. No hay datos públicos disponibles sobre el número de usuarios concernidos por esos cambios, ni sobre la evolución del mercado o de los comportamientos de los usuarios que de ello ha resultado.
Por eso la DMA debería encargar a la Comisión crear una base de datos pública de conformidad que aporte datos brutos y detalles técnicos sobre cada medida de conformidad adoptada por los organismos de control. Esa base de datos debería también indicar el producto o servicio modificado, así como su versión, precisando la disposición de la DMA concernida. Las pruebas de esas modificaciones (capturas de pantalla o imágenes, en su caso) deberían hacerse públicas, al igual que la información relativa a su fecha de implementación y a los beneficiarios. Además, los organismos de control deberían estar obligados a proporcionar actualizaciones regulares sobre el impacto medido de cada modificación.
Sin más transparencia, los guardianes del orden seguirán siendo capaces de eludir sus obligaciones mientras ocultan su conducta al público, y la sociedad civil estará seriamente estorbada en sus esfuerzos por apoyar la aplicación de la ley sobre la gestión de datos.
La DMA está amenazada y debe ser reforzada en consecuencia. Estos dos últimos años asistimos a un resurgimiento sin precedentes de los ataques contra la legislación digital de la UE. Esos ataques son dirigidos por los mismos gigantes del digital que esas leyes intentan controlar y, desde el regreso al poder de Donald Trump, se benefician del apoyo total de la Casa Blanca. Si la UE se toma en serio la soberanía digital, debemos reforzar nuestra legislación desde ahora y velar por que proteja cada eslabón de la infraestructura tecnológica y cada sector de la industria digital contra el poder de los intermediarios y la monopolización.
Artículo original EDRi · 16 oct. 2025: https://edri.org/our-work/the-dma-is-a-success-it-should-be-strengthened-and-expanded/
